Abracadabra!
Oh alma, para que te necesito!, mero adorno, vestigio de la involución de esta especie que languidece. Quizás aún no sea tarde, aunque me pregunto si realmente vale la pena abandonar el "confort" del grupo; yo me rebelo contra mi mismo, pero ¿es posible encontrar el camino cerrado por zarzas y espinas?. Trato de cerrar los ojos e imaginar el verde valle, rodeado de cumbres, y casitas blancas, con las cosas mas rudimentarias y elementales. Quizás ese sería el punto de partida, y al mismo tiempo, el de destino. Sueño con un simple truco de magia que me transporte hacia ello. Abracadabra!


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