Terrera de La Cará, Ugíjar

Como suele ocurrir casi siempre, cuando veo algún acontecimiento relacionado con la Alpujarra, inmediatamente llama mi atención. Hoy tocaba disfrutar de uno de los pueblos mas importantes de esta comarca, como es el caso de Ugíjar. Os cuento un poco de su historia.



Pocos pueblos tienen una historia tan antigua y apasionante como Ugíjar. Su origen, entre la historia y la leyenda, se relaciona con el oro de su tierra. Tal vez por ello, en la Antigüedad, los griegos remontaron el río Adra para buscar el oro de la Rambla de Don Durón. Estrabón en el siglo I a.C. en su obra Geographika mencionaba una ciudad llamada Ulyssea que algunos historiadores identifican con Ugíjar. También ciertos autores coinciden en que su nombre deriva del término latino Hortum Sacrum (Huerto Sagrado) y que la Terrera La Cará, con sus inconfundibles farallones de arcilla roja, formó parte de una Ruina Montis, un sistema de explotación aurífera romana basada en la infiltración de agua para provocar el desmoronamiento de la tierra. 



Pero, sin duda, la realidad histórica de Ugíjar comienza con la ocupación islámica. Ugíjar fue protagonista de varias sublevaciones contra el poder central de Al Andalus. Abderramán III estableció en Ugíjar su cuartel general donde preparó el asalto y la toma del castillo de Juviles. Durante la época nazarí, Uxíxar configuró su carácter de núcleo administrativo. Cabeza de taha, de ella dependían diecinueve lugares, en el centro de Las Alpujarras.

Poco a poco se fue desarrollando una economía próspera de productos de huerta, vinos, frutos secos, esencias aromáticas y una formidable producción artesanal de alfarería y telares de lana y seda, destinados en gran parte a la exportación hacia los circuitos comerciales del Mediterráneo y en otros casos, al pago de parias al reino de Castilla. 

Lograda la total incorporación a Castilla en 1.493, se establecía en Ugíjar la Alcaldía Mayor de toda La Alpujarra, como centro político, administrativo y judicial. Se convertía también en el centro religioso de La Alpujarra con una Colegiata, por bula de Inocencio VIII, a cargo de un abad y seis canónigos para dirigir la recuperación de la fe perdida.


Tras la Rebelión de los Moriscos en 1568, guerra de gran dureza entre cristianos viejos y mudéjares, que duró tres años, se abrió paso una nueva etapa con una mentalidad martirial desplegada en toda su amplitud. Ugíjar se afirmaba como Capital de La Alpujarra, con jurisdicción sobre cuarenta concejos y en 1.894, doña María Cristina, Reina Regente de España, concedía a Ugíjar el título de Ciudad y a su Ayuntamiento, el tratamiento de Ilustrísimo. 


El municipio de Ugíjar ofrece en la actualidad un amplio abanico de estilos arquitectónicos y edificios singulares, que conforman una fisonomía urbana realmente peculiar. Pero este municipio no es tan solo una historia y una arquitectura de edificios excepcionales. Ugíjar ofrece mucho más. Sus tradiciones, fiestas, gastronomía y paisaje, concentran toda la esencia y el sentir de La Alpujarra. 



Ugíjar es una ciudad donde la tradición convive en perfecta armonía con la modernidad. El ámbito comercial confluye en un centro histórico alegre y bullicioso, donde las compras (con frecuencia vienen aquí las parejas que se van a casar a comprar sus trajes y vestidos) y el tapeo se dan la mano. Un buen lugar para pasear, disfrutar de sus calles, comer unas migas, unos soplillos, y por supuesto… disfrutar de la Carrera “Terrera de La Cará”, una prueba preciosa, donde el pueblo se vuelca con todos los participantes. Trazado de 8 km, casi todo por campo, con continuas subidas y bajadas, donde he logrado un nuevo sexto puesto en mi categoría de Veterano A. Una buena manera de celebrar hoy el Día de las Montañas ;-)





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