El embrujo del Sacromonte, Granada

Si hay un lugar que me gusta para desconectar un fin de semana es Granada, una de las ciudades mas bellas del país, por historia y legado,  pero sobre todo por el encanto que supone perderse por sus calles. Además, llevo sangre granaina en mis venas, por lo que la atracción es mayor aún.
En alguna ocasión, contemplando sus impresionantes vistas desde uno de sus miradores, me ha llamado la atención un edificio majestuoso situado por encima del Sacromonte (Monte Sagrado). Hasta hace poco no he tenido muy claro de que se trataba, y me ha resultado extraño que no sea un lugar muy frecuentado por turistas.

Barranco Valparaíso con la Abadía al fondo
El barrio del Sacromonte, ubicado entre cerros y barrancos, y repleto de cuevas, fue poblado por moriscos y judíos, que huyeron a refugiarse a las afueras de la ciudad, tras su expulsión, por los Reyes Católicos. A éstos se unió la población gitana, comenzando a excavar en los cerros para construir este tipo de viviendas, y que junto al paisaje característico del barrio, da lugar a un conjunto de gran belleza. Las casas cueva pintadas con cal y rodeadas de barrancos y veredas, de pitas y chumberas, conforman una imagen de gran atractivo y personalidad. El cante y baile flamenco se respira por sus calles.

Vistas desde la Ermita de San Miguel
El pasado sábado, haciendo frente a las inclemencias metereológicas que vaticinaban agua y frío, decidí participar junto a los compañeros mandriles, en una carrera de montaña, cuya salida y meta se situaban a los pies de ese edificio que siempre atrajo mi atención: la Abadía del Sacromonte.
Llegamos al lugar a través de una carretera que parte de la pedanía del Fargue, aunque también es accesible a pie desde la capital a lo largo de un sinuoso camino, las famosas Siete Cuestas, bastante empinadas pero de gran belleza paisajística. Este recorrido forma parte del Via Crucis por donde pasan las romerías de San Cecilio, o la ascensión de la procesión del Cristo de los Gitanos, llenando la noche de hogueras en torno a las cuales se realizan zambras y bailes.  

Impresionantes vistas de la ciudad
Indagando como siempre en la historia de los lugares que suelo visitar, descubro que como casi todo en “Graná”, el lugar guarda una parte de misticismo y misterio.
Hacia finales del siglo XVI, se descubrió es este mismo enclave del monte Valparaíso, unos escritos en árabe sobre placas de plomo, dentro de unas cuevas, que hablaban del martirio a que se sometieron a los discípulos del Apóstor Santiago. Esto alcanzó una gran relevancia en la ciudad, convirtiéndose pronto este lugar en una zona de culto cristiano y de peregrinación.  
Alrededores de la Abadía
A comienzos del siglo XVII se empezó a construir una abadía que tuvo gran importancia como complejo cultural y religioso. Consta de un precioso patio, uno de los elementos más destacados del conjunto, una iglesia consagrada a la Virgen de la Asunción, proyectándose una planta de cruz latina, de tres naves con capilla mayor, crucero  y coro, y por último, el impresionante edificio principal, que fué uno de los primeros colegios privados de Europa (universidad privada en la que se estudiaba derecho, teología y filosofía). Esta universidad pasó a ser solo colegio de secundaria desde principios del siglo XX hasta 1975, año en el que cerró. Constaba de riquísima biblioteca teológica, pero un incendio en el siglo XIX arrasó gran parte del colegio y su colección –terrible pérdida– pero, aun así, se pudo salvar mucho, conservándose en la actualidad en la Biblioteca-Museo del Sacromonte

Hoy en día la abadía funciona como residencia de sacerdotes y es la parroquia del barrio, que celebra misa los domingos a las 12 de la mañana. Todo el conjunto está declarado Bien de Interés Cultural.

Abadía del Sacromonte
Respecto a la carrera, se trataba de la II CxM Alhambra y Sacromonte, puntuable para el Campeonato Granadino de Carreras por Montaña, con un recorrido espectacular, destacando por su riqueza paisajística, histórica y cultural. Se atraviesan senderos, pistas forestales y trialeras, rodeado de la vegetación típica de esta región. Una delicia, que recomiendo que haga todo aquel amante de la naturaleza. Además había varias distancias, por lo que cada uno puede elegir la que mejor se adapte a sus condiciones. En mi caso hice “La Hartá”, de 25 km y d+ 1300m, con salida y llegada en el Arco del Triunfo de la Abadía, pasando por lugares como la Ermita de San Miguel, barranco de Valparaíso, las inmediaciones de la Alhambra, el Llano de la Perdiz, y el Reloj de Sol.

Equipo Mandril Xtreme (Javi Las Heras, Antonio Nieto, Javi Crazy y yo)
Sensaciones finales muy buenas, pese a llegar ya muy cansado por la larga temporada realizada.
Tiempo oficial: 2h 41´56”, puesto 54 general  y 21 de mi categoría.

Llegada a meta


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